Información y monitoreo ciudadano: herramientas para vigilar y cuidar el territorio

Muchos procesos de protección y defensa ambiental se apoyan en datos y evidencia, por ejemplo sobre niveles de contaminación, presencia de especies o cumplimiento de la regulación. Frente a ello, las comunidades no sólo pueden reaccionar: también pueden producir información. Su presencia cotidiana en el territorio y su conocimiento local les permiten observar cambios, registrar impactos y detectar situaciones que muchas veces no son visibles para actores externos. 

Generar información propia fortalece la capacidad de exigir derechos, denunciar impactos y participar en decisiones que afectan al territorio. Existen distintas formas de hacerlo: registros en terreno, monitoreos a través de plataformas virtuales, o alianzas con instituciones técnicas. La forma dependerá de las capacidades, el contexto y los objetivos del proceso organizativo. En esta entrada revisaremos algunas de estas formas y cómo pueden apoyar los procesos de defensa ambiental.

¿Por qué es importante generar información propia?

La información propia permite:

  • Respaldar denuncias con evidencia.
  • Exigir medidas preventivas o de reparación.
  • Participar con mayor solidez en instancias administrativas o judiciales.
  • Tener mayor autonomía frente a la información producida por empresas o autoridades.
  • Fortalecer capacidades técnicas internas.
  • Abrir oportunidades de articulación con el mundo académico.
  • Exigir rendición de cuentas a los actores responsables.

¿Cómo podemos generar información desde el territorio?

Existen diversas herramientas que las comunidades y organizaciones pueden utilizar para generar información útil para la defensa ambiental. Estas pueden adaptarse a distintas capacidades, contextos y objetivos, y en muchos casos se combinan entre sí. A continuación, presentamos algunas de las más utilizadas.

  1. Observación y registro comunitario

Una de las formas más accesibles de generar información es observar y registrar de manera organizada lo que ocurre en el territorio. La presencia cotidiana de las comunidades les permite detectar cambios o situaciones que muchas veces pasan desapercibidas para actores externos.

Para que esta información sea útil, es importante registrarla de manera sistemática, por ejemplo a través de cuadernos de campo, planillas, bitácoras comunitarias o registros digitales.

La información o data registrada puede incluir, por ejemplo:

  • Cambios en la calidad del agua.
  • Episodios de ruido o contaminación visible.
  • Presencia o desaparición de especies.
  • Incumplimientos de compromisos ambientales.

Estos registros pueden realizarse de manera continua o frente a situaciones específicas. Lo importante es documentar lo observado con fecha, lugar y, cuando sea posible, respaldo fotográfico o audiovisual. Con el tiempo, este tipo de registros puede transformarse en un archivo territorial valioso para identificar patrones, respaldar denuncias o aportar información en procesos de fiscalización.

Algunas aplicaciones móviles permiten registrar rutas, fotos y videos con información de geolocalización integrada, lo que añade trazabilidad y verificabilidad al registro. Esto puede ser especialmente útil para respaldar una denuncia ciudadana, ya que los datos de ubicación y fecha quedan asociados directamente al archivo.

Por ejemplo: GPS Maps Camera y Avenza Maps

  1. Ciencia Ciudadana

La Ciencia Ciudadana es un enfoque participativo en el que personas no especialistas colaboran con investigadores, universidades u otras instituciones científicas en la generación de conocimiento. A través de estos proyectos, las comunidades pueden contribuir a la recolección de datos utilizando metodologías validadas, lo que facilita la articulación con el mundo académico y aumenta la legitimidad de la información producida.

Muchas veces, la Ciencia Ciudadana se apoya en herramientas tecnológicas que facilitan la recolección masiva de datos. Utilizar plataformas existentes puede ser especialmente útil, ya que evita costos de desarrollo y permite aprovechar infraestructuras ya consolidadas. Algunas plataformas existentes hoy son iNaturalist y eBird.org

Para conocer más de Ciencia Ciudadana y comenzar un proyecto, recomendamos los siguientes materiales: 

  1. Guía para conocer la Ciencia Ciudadana, desarrollada por la Fundación Ciencia Ciudadana. 
  2. Ciencia Ciudadana. Principios, herramientas y proyectos de medio ambiente, desarrollada por Fundación Ciencia Ciudadana. 
  3. Manual de Ciencia Ciudadana para la biodiversidad de Magallanes, desarrollado por Asociación Kauyeken. 

c. Toma de muestras ambientales

Otra herramienta es la toma de muestras ambientales, ya sea del agua, suelo o aire, para su análisis técnico, especialmente útil en casos de contaminación o cuando se requiere evidencia más precisa sobre posibles impactos ambientales.

Existen guías prácticas que orientan cómo hacerlo correctamente y cómo resguardar la información para su eventual uso legal. Un ejemplo son las guías elaboradas por Environmental Law Alliance Worldwide (ELAW), que entregan orientaciones accesibles para comunidades. En estos casos, suele ser recomendable contar con asesoría técnica, para asegurar que los resultados puedan utilizarse como respaldo sólido en procesos administrativos o judiciales.

d. Mapeos participativos

Los mapeos participativos o cartografías comunitarias permiten reflexionar colectivamente sobre un territorio -geográfico, social o simbólico- utilizando soportes visuales, gráficos y dinámicas colaborativas. A través de la construcción de un mapa común, las personas pueden:

  • Identificar problemáticas ambientales.
  • Reconocer elementos relevantes del territorio.
  • Compartir conocimientos locales.
  • Construir una mirada común sobre su entorno.

Además de generar información, esta herramienta puede fortalecer la organización y el diálogo interno sobre el territorio y sus transformaciones, entre otras cosas. 

Para hacer un mapeo colectivo te recomendamos el “Manual de mapeo colectivo” desarrollado por Iconoclasistas, un proyecto dedicado a producir cartografías críticas y participativas. El manual ofrece metodologías, dinámicas y recursos visuales para facilitar la reflexión colectiva y la construcción de nuevas narrativas territoriales.

Generar información desde el territorio requiere tiempo, continuidad y, en algunos casos, recursos técnicos. Además, pueden existir limitaciones de acceso a ciertos lugares o fuentes de información. Frente a estos desafíos, es posible complementar distintas herramientas, como el uso de imágenes satelitales, entrevistas o revisión de información pública.

No existe una única forma de hacerlo: lo importante es que las comunidades puedan adaptar y combinar herramientas según sus necesidades, capacidades y características del territorio.

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